Maltrato infantil
El maltrato infantil es un problema
mundial con graves consecuencias que pueden durar toda la vida. A pesar de las
encuestas nacionales recientes en varios países de ingresos bajos y medianos,
faltan todavía datos acerca de la situación actual en muchos países.
El maltrato infantil es complejo y
su estudio resulta difícil. Las estimaciones actuales son muy variables,
dependiendo del país y del método de investigación utilizado. Dichas
estimaciones dependen de:

- las
definiciones de maltrato infantil utilizadas;
- el tipo
de maltrato infantil estudiado
- la cobertura y la calidad de las estadísticas oficiales.
- la
cobertura y la calidad de las encuestas basadas en los informes de las
propias víctimas, los padres o los cuidadores.
De cualquier modo, los estudios
internacionales revelan que aproximadamente un 20% de las mujeres y un 5 a 10%
de los hombres manifiestan haber sufrido abusos sexuales en la infancia,
mientras que un 23% de las personas de ambos sexos refieren maltratos físicos
cuando eran niños. Además, muchos niños son objeto de maltrato psicológico
(también llamado maltrato emocional) y víctimas de desatención.
Se calcula que cada año mueren por
homicidio 34 000 menores de 15 años. Esta cifra subestima la verdadera magnitud
del problema, dado que una importante proporción de las muertes debidas al
maltrato infantil se atribuyen erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos
y otras causas.
En situaciones de conflicto armado y
entre los refugiados, las niñas son especialmente vulnerables a la violencia,
explotación y abusos sexuales por parte de los combatientes, fuerzas de
seguridad, miembros de su comunidad, trabajadores de la asistencia humanitaria
y otros.
Consecuencias del maltrato
Consecuencias del maltrato
El maltrato infantil es una causa de sufrimiento para los niños y las familias, y puede tener consecuencias a largo plazo. El maltrato causa estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. Los casos extremos de estrés pueden alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. En consecuencia, los adultos que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales, tales como:
- actos
de violencia (como víctimas o perpetradores);
- depresión;
- consumo
de tabaco;
- obesidad;
- comportamientos
sexuales de alto riesgo;
- embarazos
no deseados;
- consumo
indebido de alcohol y drogas.
A través de estas consecuencias en
la conducta y la salud mental, el maltrato puede contribuir a las enfermedades
del corazón, al cáncer, al suicidio y a las infecciones de transmisión sexual.
Más allá de sus consecuencias
sanitarias y sociales, el maltrato infantil tiene un impacto económico que
abarca los costos de la hospitalización, de los tratamientos por motivos de
salud mental, de los servicios sociales para la infancia y los costos
sanitarios a largo plazo.
Factores de riesgo
Se han identificado varios factores de riesgo de maltrato infantil. Aunque no están presentes en todos los contextos sociales y culturales, dan una visión general que permite comprender las causas del maltrato infantil.
Factores del niño
No hay que olvidar que los niños son
las víctimas y que nunca se les podrá culpar del maltrato. No obstante, hay una
serie de características del niño que pueden aumentar la probabilidad de que
sea maltratado:
- la edad
inferior a 4 años y la adolescencia;
- el
hecho de no ser deseados o de no cumplir las expectativas de los padres;
- el
hecho de tener necesidades especiales, llorar mucho o tener rasgos físicos
anormales.
Factores de los padres o cuidadores
Hay varias características de los
padres o cuidadores que pueden incrementar el riesgo de maltrato infantil,
entre ellas:
- las
dificultades para establecer vínculos afectivos con el recién nacido;
- el
hecho de no cuidar al niño;
- los
antecedentes personales de maltrato infantil;
- la
falta de conocimientos o las expectativas no realistas sobre el desarrollo
infantil;
- el
consumo indebido de alcohol o drogas, en especial durante la gestación;
- la
participación en actividades delictivas;
- las
dificultades económicas.
Factores relacionales
Hay diversas características de las
relaciones familiares o de las relaciones con la pareja, los amigos y los
colegas que pueden aumentar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:
- los
problemas físicos, mentales o de desarrollo de algún miembro de la
familia;
- la
ruptura de la familia o la violencia entre otros miembros de la familia;
- el
aislamiento en la comunidad o la falta de una red de apoyos;
- la
pérdida del apoyo de la familia extensa para criar al niño.
Factores sociales y comunitarios
Hay diversas características de las
comunidades y las sociedades que pueden aumentar el riesgo de maltrato
infantil, entre ellas:
- las
desigualdades sociales y de género;
- la
falta de vivienda adecuada o de servicios de apoyo a las familias y las
instituciones;
- los
niveles elevados de desempleo o pobreza;
- la
disponibilidad fácil del alcohol y las drogas;
- las
políticas y programas insuficientes de prevención del maltrato, la
pornografía, la prostitución y el trabajo infantiles;
- las
normas sociales y culturales que debilitan el estatus del niño en las
relaciones con sus padres o fomentan la violencia hacia los demás, los
castigos físicos o la rigidez de los papeles asignados a cada sexo;
- las
políticas sociales, económicas, sanitarias y educativas que generan malas
condiciones de vida o inestabilidad o desigualdades socioeconómicas.
Prevención
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